Straw Dogs (1971)

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Kitty, kitty, kitty….

Straw Dogs es una de las películas más alabadas del director Sam Peckinpah, seguramente la más alabada después de The Wild Bunch (1969). Pero, ¿realmente lo merece?

Todavía no había visto ninguna película de este director, así que atreverme con The Wild Bunch me asustaba un poco, especialmente por mi miedo a las supuestas “grandes películas” de la historia del cine (bastante decepción tuve ya con The Godfather y Casablanca). Así que me decidí por Straw Dogs, que aunque es considerada también una de las mejores de la filmografía de Peckinpah, no tiene tanto nombre como la otra. Además, la sinopsis me llamaba la atención:

El astrofísico americano David Sumner (Hoffman) se traslada a vivir al pueblo de su mujer, en Gran Bretaña. Es un hombre reservado y tímido que vive absorto en sus investigaciones y procura evitar cualquier disputa. Sin embargo, la violencia de ciertos individuos del pueblo llega a tal extremo que Sumner, situado entre la espada y la pared, reacciona con las mismas armas que sus agresores para defender a su mujer y su hogar… Obra clave en la filmografía de Peckinpah, “Perros de paja” es un estudio sobre la violencia del ser humano basado en la novela “The Siege of Trencher’s Farm”, de Gordon M. Williams. (FILMAFFINITY)

Mi primera reacción fue: “¡Wow! Violencia, Dustin Hoffman y un reconocido director… ¡Tengo que verla!

Craso error. Y es que la última línea de la sinopsis no hace gran favor al film: “‘Perros de paja’ es un estudio sobre la violencia del ser humano”. Lo que yo espero al leer esto es que la película me haga reflexionar, que incluso al irme a la cama siga pensando en ella y aprecie lo que ha aportado a mi perspectiva del mundo y de lo que está bien y lo que está mal. Espero que refine mis ideales y mi apreciación de las cosas, vamos. Sin embargo, lo que yo me encontré fue violencia gratuita, personajes planos y mediocres. No sé, igual la intención de Peckinpah era esa, mostrarnos a una panda de imbéciles que no saben hacer otra cosa que joder la vida a la gente.

Y eso solo por parte de los pueblerinos, porque si nos fijamos en la pareja protagonista, el desarrollo de los personajes es aún más inverosímil. La extraña metamorfosis de David (Dustin Hoffman) no hizo más que confundirme; no se puede pasar de ser tan pacífico a matar personas con la escopeta, no tiene sentido. Si lo que pretendía Peckinpah era mostrar los límites a los que puede llegar el ser humano en determinadas circunstancias, falló totalmente: lo hizo brusco y poco cocinado. Otras cintas como A History of Violence (2005, David Cronenberg) consiguen esto de forma más efectiva.

En definitiva, y para no pintarla tan mal, diré que como estudio de la violencia falla, pero es muy entretenida, te mantiene en tensión y la calidad técnica también es buena. La presencia de Dustin Hoffman también es destacable, aunque no es una de sus mejores interpretaciones, y Susan George también tiene un papel bastante interesante.

Mi nota (que puede sorprender, después de lo mal que he hablado de ella) es un 7.

Prince Hamlet

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