El arte profanado y el artista acongojado

Despedida

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.

De “Los trabajos y las noches” 1965.

Alejandra Pizarnik.

Susan Sontag habla en dos de sus ensayos, recogidos en el volumen de “Contra la interpretación y otros ensayos” sobre la diferenciación entre estilo y estilización del arte y del artista como sufridor ejemplar. Difiere en estos dos conceptos ya que existe un pequeño matiz entre el estilo del propio autor y la estilización que se le atribuye al arte. El arte no es violación, es seducción, afirma.

Susan Sontag

“En el sentido más estricto, todos los contenidos de la conciencia son inefables. Aun la más simple de las sensaciones es, en su totalidad, indescriptible. Por ello, toda obra de arte necesita ser entendida no solo como algo que nos han entregado, sino también como una cierta manipulación de lo inefable. En el gran arte, siempre somos conscientes de cosas que no pueden decirse (reglas de «decorum»), de la contradicción entre la expresión y la presencia de lo inexpresable. Las invenciones estilísticas son también técnicas de esquivación. Los elementos más poderos de una obra  de arte son, con frecuencia, sus silencios”. Sontag: 2007, 56.

Sontag guía al lector en este estudio hacia la luz, con el fin de esclarecer la concepción errónea sobre la obra de arte y sobre cómo hablar de ellas o analizarlas, pues el arte se ha visto sometido ante la economía mundial con el último fin de sobrevivir ante una crisis vital.

¿Cuántas veces se nos ha presentado una obra como algo sublime y nos hemos sentido profundamente estafados y decepcionados al leer tales basuras? El arte y su consiguiente profanación se debe, en primera instancia, al pulso que sostiene contra su peor enemigo: el mercado. Y… ¿cuántas veces hemos oído aquello de escribe lo que ellos quieren leer? Es triste, pero cierto. El escritor no es más que la mano de obra barata y, su obra, una mercancía en este mercado… negro.  El arte termina por verse en la obligación de rebajarse hasta el prostíbulo en más de una ocasión, pues a casi nadie le interesa ya nada que escape de lo trivial. Y, al final, si es que quiere sobrevivir, ha de vivir de algo, ¿no? Además… ¿para qué complicarse con lo que a nadie le interesa, pudiendo lanzara al lector algún bodrio que probablemente sea un best seller y ni él mismo relea jamás?

Al fin y al cabo, se nos presenta el arte como algo inefable, indescriptible, ante lo que el escritor –el gran sufridor- ha de maniobrar su obra. Quizá ahora sí debamos hablar de arte y no tanto de prostíbulos. Tratemos este tema, elevando al artista como alma sensible, pues al fin y al cabo, la mayoría de sus obras están impregnadas de todo cuanto absorbe gracias a esta sensibilidad. El hombre, por naturaleza, vive e indirectamente, eso implica que sufre. El artista; este ser con una desarrollada e increíble sensibilidad llevada hasta los extremos que le llevará a la gloria o –en el peor de los casos– a su propia perdición. Léase sensibilidad como su mejor arma, puesto que pese a hacerle sufrir, también le permite sentir y hacer palpables cosas que para otros pasan desapercibidas. El gran escritor es aquel que es capaz de transformar todo ese sufrimiento en algo sublime, aprehender de él y transmitirlo de una manera casi perfecta, pues ni en el mejor de los casos sentirán haberlo hecho de una manera brillante. Remitámonos a algún ejemplo bien conocido por todos. ¿De cuántas de sus obras estaba orgulloso Franz Kafka? De UNA. Incluso ordenó a su mejor amigo que quemase tras su muerte, toda su obra. Artistas no valorados en su momento que han pasado a ser grandes mitos en la historia. Intentando expresar lo inefable, enfrentándose a las palabras, a su propio dolor  y, en última instancia, al cruel mercado en el que nace.

“El escritor es el sufridor ejemplar, no solo porque haya alcanzado el nivel de sufrimiento más profundo, sino porque ha encontrado una manera profesional de sublimar (en el sentido literal de sublimar, no en el freudiano) su sufrimiento. Como hombre, sufre; como escritor, transforma su sufrimiento en arte. El escritor es el hombre que descubre el uso del sufrimiento en la economía del arte, como l-os santos descubrieron la utilidad y la necesidad de sufrir en la economía de la salvación”.  Sontag: 2007: 63.

Susan Sontag in 1972

Susan Sontag in 1972

Nos resulta familiar encontramos ante la angustia de individuos que han pasado a la historia gracias al gran desarrollo de su sensibilidad. Obras que, seguramente, no hubiesen sido capaces de ser concebidas sin el sufrimiento de su creador, sin su alma, sin su anonimato. Hablamos de sentimientos canalizados a través de sus propios sentidos, al fin y al cabo. Dolencias extremas que en muchos casos terminan por hacer enloquecer a nuestros héroes de la creación, en otras los empujan al suicidio, en muchas otras al destierro del silencio, ante la imposibilidad de expresar todo aquello que les conmueve o, en determinados casos, a la incomprensión. Y es que… ¿cuántos de nuestros héroes no fueron siquiera minimamente valorados en vida?

Tenemos también ante nosotros la muerte –concretamente el suicidio– en muchísimos casos ante la frustración y la agonía que predomina sus vidas (por citar algunos: Stefan Zweig, Alfonsina Storni, Klaus Mann, Ernest Hemingway, Virginia Wolf, Sylvia Plath, Cesare Pavese, Yasunari Kawabata, Paul Celan, Robert E. Howard).

Collage suicidas

Escritores acongojados por sus fuertes dolencias, cuya primera fuente es el sentimiento. No hacia algo concreto, sino a la propia vida, a la maldición de su hermosura, que terminará por ser su propia perdición. Como dice Pavese en su diario:

«La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida. Le dice a la vida: “tú no me engañas: sé cómo te comportas, te sigo y preveo tus movimientos, gozo viendo cómo procedes, y robo tu secreto complicándote en ingeniosas construcciones que detienen tu fluir”. Aparte de este juego, la otra defensa contra las cosas es el silencio, en el cual se incuba nuestro relámpago. Pero es necesario que nos impongamos nosotros, no permitir que se nos imponga. Ni siquiera por la muerte. Elegir nosotros mal es la única defensa que tenemos contra ese mal. Esto significa la aceptación del sufrimiento. No resignación, impulso. Digerir el mal golpe. Tienen ventaja los que, por índole propia, suelen sufrir de modo violento y total: así desarmamos el sufrimiento, lo convertimos en nuestra creación, elección, resignación. Justificación del suicidio». Sontag: 2007, 63-64.

Y así pues se habla de la gran colección de los artistas malditos y de los poetas que ya nacen muertos.

Francisco Ruiz Udiel

Francisco Ruiz Udiel

Cada cuatro años nace una poeta suicida

Poema de Francisco Ruiz Udiel dedicado a Silvia Plath, Anne Sexton y Alejandra Pizarnik
Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.
Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.
Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.
No se pone triste, ni alegre, ni neurótica, no.
Pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.
A mí me da pesar, no sé,
A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta aborrece su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar cierto
aire suicida.
Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.
Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.
Alfonsina Storni
Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 -Mar de la Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938). Fue una poeta y escritora argentina del modernismo.

Alma desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos, 

Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Paul Celan
Paul Celan
Paul Celan (Cernauti, Rumanía, 23 de noviembre de 1920 – París, 20 de abril de 1970) fue un poeta alemán de origen judío rumano y habla alemana, considerado por la crítica internacional como el más grande lírico en alemán de la segunda posguerra.
Con todos los pensamientos me fui…

Con todos los pensamientos me fui
fuera del mundo: allí estabas tú,
mi sosegada, mi abierta, y-
nos recibiste.

¿Quién
dice que se nos murió todo
cuando se nos quebraron los ojos?
Todo despertó, todo comenzó.

Grande vino un sol flotando, radiantes
se le enfrentaron alma y alma, claras,
imperiosas le presilenciaron
su órbita.

Suve
se abrió tu seno, silente
subió un aliento al éter,
y lo que se hizo nube ¿no era,
no era forma y a partir de nosotros,
no era
tanto así como un nombre?

De “La rosa de nadie”  1963
Versión de José Luis Reina Palazón
Obras completas – Editorial Trota 1999

 

pizarnik
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 – Ibíd, 25 de septiembre de 1972) fue una destacada poetisa argentina.
 

Cenizas

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre.

VIRGINIA WOOLF

Virginia Woolf

Virginia Wolf (Stephen de soltera; Londres, 25 de enero de 1882 – Lewes, Sussex, 28 de marzo de 1941) fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica, considerada como una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX.

 

Carta de despedida, de Virginia Wolf a su marido

Querido:

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo lcuhar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que hemos sido.

 

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Ernest Hemingway

Ernest Miller Hemingway (Oak Park, Illinois, 21 de julio de 1899 – Ketchum, Idaho, 2 de julio de 1961) fue un escritor y periodista estadounidense y uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX.  

Fragmento de “Verdes colinas de Africa” (1935)

“Los buenos escritores son destruidos en su país y sus talentos marchitados por exceso de ambición, por los elogios desmedidos, por sus pretensiones de intelectualismo y de superioridad. (…)”

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Cesare Pavese

Cesare Pavese nacido en Santo Stefano Belbo (Cuneo) el 9 de septiembre de 1908 y fallecido en Turín el 27 de agosto de 1950). Fue un escritor italiano, uno de los más importantes del siglo XX.

 

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos…

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

klausito

Klaus Mann

Klaus Mann (Múnich, 18 de noviembre de 1906 – Cannes, 21 de mayo de 1949). Fue un escritor alemán.


Cambio de rumbo (fragmento)

” A pesar de todo mi padre seguía siendo fiel a su viejo principio pedagógico que consistía en no inmiscuirse y ejercer su influencia indirectamente con el ejemplo de su propia dignidad y su disciplina. (…) La política ocupaba un lugar secundario en mi drama personal, mi interés primordial seguían siendo los aspectos mórbidos de la existencia, el placer, la muerte, el éxtasis, la soledad, los anhelos insaciables y las intuiciones creativas. 

 

Bibliografía:

Contra la interpretación y otros ensayos, Susan Sontag. Trad.: Horacio Vázquez Rial. DeBOLS!LLO, 2007.

Lady Bachmann.

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