Trampa inmortal

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Casi sin querer caí en tus ojos.
Y aunque sé que no hay lugar en ellos para mi nombre, no puedo evitar mirarte.

Un día cualquiera, fue por casualidad, lo cotidiano se hizo eterno cuando vi tus labios y me invadió el deseo.

Dulce timidez de luna llena que cubre tus manos y deslizan sonrisas en el silencio de la nada. Conviertes el aire en una continua admiración.

Tus manos tiemblan y con ellas mis principios, tan solo soy humano y no se me prohibe soñar.

Al igual que Prometeo está encadenado a su destino, yo estoy atado a tu imagen, que en sueños me persigue y me promete un inexistente futuro. Me amarga no sentirte cuando te acercas y peor aún es dejar de hacerlo cuando nada es verdad.

Soy la más imperfecta de las rocas, inerte, informe, invisible… Soy un amasijo de carne ni siquiera apetitosa para un lobo, y me visto de caperucita para salir a cazar.

Tus palabras me inundan, me llenan y vacían de moral y sentimientos y solo deseo raptarte y llevarte a un no mundo . Allí donde no hay sexos, allí donde no te vea sufrir…

Que difícil es amar en silencio y más aún no poder hacerlo. Si supieras cuando sufro cuando lloras por dentro y cuanto deseo abrazarte.

Sé que en alguna parte del mundo alguien está escribiendo una historia donde tú y yo estamos juntos. Tu apoyas tu cabeza en mi pecho y la sangre corre entre sonrisas y canciones.

No sé como he llegado hasta aquí.

Hoy desperté y no tenía sexo, no era más que un ser que se ha rendido al deseo. Qué más da quien seas si eres tú quien me hace temblar.

Siglos he recorrido y solo tu nombre se ha atado en mis manos, mareándome… Atrapando la mariposa del destino en la incoherente telaraña de tus descuidados e inquietos silencios.

He dejado de ser yo para convertirme en esclavo de Morfeo, pues es el único que aceptó mi alma por venderme tu imagen, por darme la esperanza de no despertar nunca y que todo aquello que no existe se haga realidad, cobijado en tus brazos en la bruma de los sueños.

Una vez fui Elektra y te vi en mi futuro, y hoy que se cumple, no puedo tenerte. Es mi reflejo quien te posee.
Como juega el destino con las profecías, quien más que mi propio nombre sería capaz de retener lo que siempre fue mío.

Sigo siendo tu Ofelia, sigo siendo Tristán… Sigo cayendo a tus pies bajo los palacios de cristal ocultos bajo las aguas. Sigo vendiendo mi alma por cobijarme a tus pies.

Sigo montando a caballo, buscando tu aldea…

Todo es eterno y continuo, como lo son tus calladas sonrisas.

Sé que algún siglo podré abandonar las aguas y ser tallado a tu voluntad. No volveré a cometer mis errores, no intentaré escapar…

Hefestión era tu nombre y el mío como el del mar, apóstol de la lujuria oblígame a pecar.

Siete caballos blancos y letras sin pronunciar, arrástrame por tus manos que en tu pecho quiero morar.

Me pierdo, me muero, me excito, te necesito siempre a mi lado.

No se respirar sin tu silencio y no sé vivir sin tu ausencia.

Herr Hofmy

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