Arrepentimiento

Podemos referirnos a él, cuando hablamos de arrepentimiento, a un acto cobarde de negación de la realidad. Es bien sabido que cada acción conlleva una reacción y cuando nos equivocamos tendemos a reformar, transformar la mentira a nuestra merced intentando ponerla de nuestra parte, que no nos afecte. Así podemos volver a nuestra vida sin esa carga de conciencia que nos frena el alma.

Sin embargo, es imposible intentar negar la evidencia y querer ver la realidad. Por el contrario, preferimos seguir bajo ese cristal, ponernos las gafas de sol y así filtrar las emociones que ese fallo nos va a transmitir cada vez que conectemos profundamente con el metal en estado incandescente. Lo que pasa es que no nos damos cuenta de que con las gafas vemos más oscuro, preferimos seguir en ese estado donde por lo menos nos aseguramos de que no tendremos que achinar los ojos para poder seguir viendo. A todo esto, yo no me arrepiento de nada, si hice algo fue porque en ese momento era lo mejor, o lo que creía más correcto. Siempre hay una cadena de sucesos que van gestando la explosión de una situación que se dará en el futuro. Conforme vas cumpliendo expectativas de esa cadena vas uniendo eslabones, uno a uno, hasta que en un momento dado miras atrás y ves todo lo que has construido. Ya lo tienes, ¿es justo preguntarse por qué construiste esa cadena? No, si lo hiciste fue por algo, en ese momento no había nada o estabas dispuesto a un cambio, y el hecho de adquirir el metal para construir la estructura era ya un indicio de que algo estaba pasando dentro de ti. A lo que iba, es absurdo arrepentirse porque a todas luces es algo que te has buscado tú mismo. Como mucho puedes aprender la lección que te ha cortado como una cuchilla y ha azorado tu esperanza para que no se vuelva a repetir. Otro componente de este absurdo sentimiento es el hecho de que te plantees que habría sido mejor, si había alguna alternativa y es cuando deseas que todo hubiera pasado de otra forma, ¡Joder! ¿Por qué cojones has hecho esto? ¿Eres tonto? ¡Eres tonto!. Poco a poco te vas auto-convenciendo de lo mierda que eres y lo poco que vales en vez de ver el lado positivo del problema. Si lo hiciste fue por algo, de nada sirve lamentarse, plantéate qué es lo que te llevó a hacer eso en vez de propinarte golpes ilógicos de absurdos argumentos auto-destructivos. Acepta que ya nada se puede cambiar, que pertenece al pasado y que con él mueren las acciones. Que solo el recuerdo perdura y que está en tus manos intentar arreglar tu corazón con razonamientos sobrios y palabras reales. Solo en la realidad se encuentra la calma, y solo a través de la palabra podemos conquistar la verdad.

“Hoy lo que consuela no es el arrepentimiento, sino el placer. El arrepentimiento está enteramente anticuado.” Oscar Wilde

Lord.OH

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