Abstemia melopea

Fuente de la imagen: Bárbara Bezina

Drogada de tu alma despierto entre sueños y deseos. No habrá nadie que, al final de este sutil cuento, te adame más que yo. Inventaré mil historias y, con mis seis sentidos, amaré tu alma hasta lograr la eternidad de esto que yace inerte en el fondo de nuestras almas. Hasta que tus miedos cobren fuerza para levantarse desde sus tumbas, hasta que se alcen en las mazmorras de tu mente, tu nombre resonará en mi mente. Alto y fuerte invoco a las eternas noches de verano, que un día en vela conmigo pasarás, las invoco y reto a quererte más que yo. Tú que, con aquella voraz delicadeza, aprendiste a follarte mi mente, quizá no entiendas mi ausencia, pero no habrá nadie que te quiera más que yo. Tú, que con ternura amabas a mi alma, puede que no seas partícipe de mi adiós, pero nadie te adorará como yo. Tú que abrazaste mis sentidos, dando refugio con ternura a mi ser, quizá no sepas el porqué, pero un día, tumbada sobre la alfombra, mientras juegas con los mechones que adornan mi rostro, te contaré el porqué. Me miras, te miro. No lo puedo evitar, aguardo una respuesta, pero no la quiero. La deseo. Como dos entes iguales surfeamos entre los planos de inteligencia, amoldándonos en paralelo, en nuestro plano irreal, tridimensional y perfecto navegamos hasta topar con la línea de lo infinito, hasta no poder controlar toda aquella fuerza mental, que por libre corría a sus anchas. Aunque no te lo diga, te paseas por mi mente cada vez que cierro los ojos, cada vez que, cansada, lentamente parpadeo, soportando sobre mí todos aquellos errores que al vacío me han empujado. Con gran pesar y el alma infundada en lágrimas me veo obligada a gemirte diciéndote que esto me ha trastornado, que siento que te me escapas con cada parpadeo y que el príncipe jamás salva a su princesa hasta el final del cuento, manteniéndose éste, hasta entonces, desterrado.  Palabras que acarician tu ser, miradas silenciosas que gritan sin sentido, labios mudos que cuentan nuestra historia de amor, manos amputadas que abrazan a la nada. Borracha, adicta y sierva de tu esencia, como alma abstemia, hasta el final de este, mi cuento, me obligan a vivir desviviéndome por ti.

Lady Bachmann.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s